Entre la idea de hacer un mocasín y el mocasín terminado hubo meses de trabajo, pruebas descartadas y muchas conversaciones con las personas que usan Casia todos los días.
Después de lanzar las franciscanas Costa, comenzamos a pensar en nuestro segundo calzado con una idea bastante clara: queríamos hacer un mocasín.
Un modelo clásico, cómodo, duradero. Un zapato para todos los días que siguiera viéndose bien con los años.
Por qué el mocasín
El mocasín es una de las formas de calzado más antiguas. Su lógica es casi elemental: el cuero abraza el pie, sin estructura rígida, sin herrajes que fuercen nada. Eso significa que el material lo es todo.
Un mocasín hecho con cuero de baja calidad o cuero sintético va a perder forma, va a romperse en los puntos de tensión. Un mocasín hecho con cuero full grain curtido vegetal hace exactamente lo contrario: se amolda, se ablanda en los lugares correctos y con el tiempo, desarrolla una pátina que lo hace único.
Lo vimos en nuestros bolsos y mochilas durante años. En el calzado pasa igual.

Lo que nos dijo la comunidad
Esta vez no trabajamos solas. Desde el principio compartimos el proceso con las personas que siguen a Casia.
A través de encuestas en Instagram preguntamos qué valoraban más en un calzado: qué colores querían encontrar, qué tipo de cuero preferían, qué características importaban para el uso diario. Las respuestas nos ayudaron a confirmar algunas intuiciones y a replantear otras.
Algo se repetía con claridad: calce, durabilidad, versatilidad. Un zapato que pudiera usarse en distintas temporadas, que acompañara momentos cotidianos y que en cinco años se viera mejor que el primer día.

Con eso en mente, trabajamos cada componente del Olmo con el mismo criterio con el que diseñamos todos nuestros accesorios: que todo sume. El cuero full grain curtido vegetal hace su parte: es resistente, noble, mejora con el tiempo. Pero para que un zapato sea realmente cómodo, el resto tiene que estar a la altura. Cada uno de los elementos que componen este mocasín existe por una razón.
También les preguntamos por los colores. Marrón fue el más elegido, junto con negro y suela. Así que esos tres fueron. No elegimos la paleta por lo que teníamos disponible ni por lo que estaba en tendencia; elegimos los colores que las personas que usan Casia querían encontrar.

El proceso: muestras, proporciones, decisiones
Las primeras muestras no fueron "Olmo". Fueron versiones que nos acercaron a Olmo.
Probamos proporciones, modificamos detalles, evaluamos distintas alternativas de materiales. Hay decisiones que parecen menores: el largo exacto de la capellada, la altura del talón, dónde va grabado el logo, que pueden llevar semanas hasta que se sientan bien, no solo se vean bien.
Para asegurarnos de que eso sea así, los usamos durante semanas y los probamos en clientes que ya usan Casia desde hace años.
Elegimos un diseño minimalista, sin adornos que no cumplan ninguna función. No es una elección estética arbitraria: creemos que los objetos más duraderos suelen ser también los más simples. Todo lo que está, está por algo. Todo lo que no está tampoco es casual.

El cuero: el mismo de siempre, con una diferencia
Como en todos los productos de Casia, trabajamos con cuero full grain curtido vegetal. El resultado es un cuero que empieza firme, que mantiene sus marcas naturales, se ablanda con el uso y desarrolla una pátina única con el tiempo.
(Si querés entender en profundidad qué es el curtido vegetal y por qué lo elegimos, lo explicamos acá: Curtido vegetal: tradición, sustentabilidad y diseño argentino.)
Para el Olmo elegimos una textura más lisa que la que usamos habitualmente en bolsos y mochilas. Aporta un brillo sutil, más apropiado para un calzado que va a estar en contextos más variados: trabajo, salidas, días largos. Mismo material, otra expresión.

La calidad como la suma de detalles impecables
Un mocasín de cuero artesanal que se ve bien no alcanza. Tiene que sentirse bien desde el primer día y seguir sintiéndose bien con el paso del tiempo.
Para eso incorporamos una plantilla acolchada que amortigua el peso del cuerpo sin perder el perfil limpio del zapato y una talonera que protege el talón desde el primer uso. El interior está completamente forrado en cuero vacuno - no en tela ni sintético - para favorecer la respirabilidad y suavidad. La suela es artesanal, de cuero - no de plástico inyectado - terminada con goma antideslizante: buena pisada en distintas superficies.
Cada una de esas decisiones tuvo el mismo objetivo: que el Olmo se sintiera cómodo desde el primer uso y que pudiera acompañar durante muchos años.

Así nació Olmo
Nuestro segundo calzado. Un proyecto que empezó entre bocetos, muestras y encuestas, y que tomó su forma final gracias a las personas que ya eligen Casia todos los días.
Edición limitada disponible en tres colores.


